Distribuidora GB productos para limpieza y otros…

Blog

Del jabón al detergente

“La riqueza de una nación y su grado de civilización se mide por la cantidad de jabón que consume”, Justus Von Liebig – Químico alemán del siglo XIX.

La historia de los primeros artículos de limpieza se remonta al 600 a.C, época en la cual los fenicios obtuvieron el primer jabón a través de una mezcla de grasa de cabra con cenizas de madera. El producto recorrió diversas sociedades y culturas, adquiriendo mucha popularidad. Sin embargo, desde entonces el lavado de la ropa avanzó muy poco. Recién en el siglo XIX comenzó la elaboración industrial de detergentes sintéticos.

Durante la Venecia del siglo XI, su fabricación se transformó en un negocio floreciente. El descubrimiento de los efectos limpiadores en el siglo XIX mediante la adición de sustancias abrasivas e insolubles, como el talco, el yeso, la piedra pómez o el cuarzo molido, dio lugar a excelentes productos de limpieza. Uno de los más populares fue el Bon Ami, que exhibía en su envoltorio rojo y amarillo un pollito como distintivo.

En esos tiempos, los químicos ya habían comenzado a descifrar el misterio del jabón y las falencias del agente limpiador universal, cuya preeminencia no tardaría en verse amenazada. El jabón está formado por moléculas con dos “brazos” muy diferentes. Mientras el lado hidrófilo atrae las moléculas de agua, el hidrofóbico repele el agua y se aferra a moléculas de grasa y suciedad.

La llegada del Detergente: La necesidad lo hizo realidad

En 1890 el investigador químico alemán, A. Krafft, observó que ciertas moléculas de cadena corta, que no eran sustancias jabonosas, también producían espuma al unirse con alcohol. Así nació el primer detergente del mundo. Sin embargo, en aquel momento el descubrimiento no interesó y permaneció como una mera curiosidad química.

Luego de la primera guerra mundial, el bloqueo privó a Alemania del suministro de grasas naturales utilizadas para fabricar lubricantes, por lo que se vieron obligados a utilizar las grasas de los jabones. Con el fin de solucionar la carencia de jabón, los químicos H. Gunther y M. Hetzer recordaron el curioso hallazgo de Krafft y elaboraron el primer detergente comercial.

Las ventajas del Nekal no tardaron en manifestarse, y hacia 1930 gran parte del mundo industrializado ya fabricaba una amplia gama de detergentes sintéticos, superiores al jabón en muchos aspectos. En 1946 apareció Tide, el primer gran detergente para lavar la ropa, cuyo surgimiento coincidió con el boom de las primeras lavadoras automáticas.

El éxito del detergente a nivel mundial fue rotundo, transformándose en el precursor de una gran cantidad de detergentes para múltiples y variadas aplicaciones.


Leave a Reply

You can use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>